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El "Miedo al Abandono"


El Miedo al Abandono es un sentimiento que muchos hemos sentido más de alguna vez en la vida. Pero a qué se debe que haya personas que sufren (más que otras) el 'miedo a ser abandonados', ya sea por sus familias, parejas, amigos, etc? Comenzaré por explicar a qué asociamos inconscientemente Miedo y Abandono, para comprender porqué se nos activa muchas veces sin siquiera darnos cuenta de ello.


MIEDO -> emoción básica que según las circunstancias nos activa para la huida o nos paraliza. De qué depende básicamente una u otra reacción? De la percepción que tengamos del entorno, el contexto y la situación.

ABANDONO – ABANDONAR -> es el acto de dejar algo o a alguien, descuidarlo, ‘abandonarlo a su suerte’.


De dónde nos surge o se nos origina el 'Miedo al Abandono'?

Lo traemos grabado ya en la memoria celular y data desde los orígenes del hombre. Pues la emoción del MIEDO, es una de las 5 emociones básicas/biológicas, que tenemos todos los seres vivos. Estas emociones son: Miedo - Asco - Rabia - Tristeza - Alegría (M.A.R.T.A.)


Y se les llama básicas o biológicas, porque responden a 4 instintos básicos arcaicos:


- Instinto de Supervivencia (no morir de hambre o devorado por una fiera)

- Instinto de Protección o Seguridad (que alguien me proteja y cuide ante cualquier peligro)

- Instinto de Pertenencia (ser aceptado por mi clan, que puede ser mi familia, grupo de amigos, en el colegio, en el trabajo, etc.)

- Instinto de Afecto (sentirme querido, aceptado, valorado, que me vean que existo)


Si bien es cierto que en la actualidad nuestra supervivencia no depende de si hay una fiera a punto de entrar en la caverna cuando estamos sol@s, no obstante, nuestra percepción puede ‘traducir’ con ese mismo simbolismo el peligro que representa para mi supervivencia, el que entre un ladrón en casa, estando yo sola, o que me atraquen en la calle si voy caminando sola, e incluso el ser despedid@ del trabajo, si no tengo una pareja, padres o alguien más que me de seguridad y estabilidad económica.


Lo anterior explica, a qué se debe que muchas veces preferimos 'inconscientemente' conservar relaciones, sobre todo con la pareja o familia, aunque en el fondo sepamos que son tóxicas y no nos hacen sentir felices. O no nos atrevemos a cambiar de trabajo, aún sintiéndonos desvalorizados o mal tratados, porque nos paraliza la idea de no encontrar pronto otra fuente de alimentación y sustento.


El problema de cuando nos movemos con este Miedo al Abandono, es que acabamos sufriendo y haciéndonos mucho más daño que si tomáramos conciencia y enfrentáramos ese Miedo. Y esto se debe, en gran medida, a que aún creemos, seamos conscientes o no de ello, que si nuestra pareja se va, nos está abandonando. O si decidimos plantarle cara a nuestra familia y empezar a pensar en nosotros mismos y vivir nuestra propia vida, los estamos abandonando nosotros a ellos.


En la medida que somos capaces de identificar cuál es la historia de abandonos que traemos, podemos cambiar la interpretación que hemos hecho hasta ahora de lo que es abandonar y ser abandonado. Pues terminar una relación tóxica que no nos reporta felicidad ni bienestar, nos abre la puerta para encontrar a otra persona con quien sí pueda disfrutar y sentirme feliz. Lo mismo con el trabajo; mientras nos seguimos aferrando a un trabajo, enganchados al dinero que recibimos por él, aunque sea poco para nuestras expectativas, nunca nos brindaremos la oportunidad de descubrir qué más somos capaces de hacer, ni de disfrutar de hacer cosas que realmente nos gusten y que además podríamos recibir más dinero a cambio de esto (sea en forma de sueldo o de cobrar por ofrecer un servicio o producto que damos nosotros).


Cuando hablo de la historia de abandono que traemos, es básicamente ver por quién me sentí abandonad@ de pequeñ@ y de qué forma. Y atención, que el ser abandonado de niños no implica necesariamente que mi madre o mi padre se fueran de casa. Hay muchísimos niños que son abandonados por sus padres aún viviendo con ellos.


Las formas de abandono más habituales

Cuando mamá y/o papá le prestan más atención al móvil, al ordenador, a l@s amig@s o al trabajo, que al hijo. Cuando los padres están más pendientes de corregir errores que de abrazar y escuchar a los hijos, o no les prestan atención cuando los hijos están tristes, silenciosos, o lo contrario, están gritando y haciendo trastadas para llamar su atención, pues estos últimos son síntomas inequívocos de que algo no está marchando bien con los hijos.


En general toda forma de ignorar, pasar de ellos, gritarles, no expresarles afecto, no abrazarlos, son formas de abandono. Y estos, el día de mañana serán los adultos que aceptarán cualquier cosa en sus relaciones, sean de pareja, laborales, familiares o sociales (faltas de respeto, malos tratos, abusos, gritos, desprecios, infidelidades, parejas con adicciones, etc.), pues mientras no puedan sanar las heridas emocionales de su infancia, esperarán que los demás le den la atención, el cariño y el reconocimiento que mamá/papá nunca les dieron, pero es que aunque se los den otras personas, nunca será 'suficiente' ni lo que necesitan, pues en el fondo e inconscientemente lo que seguirán esperando es que mamá/papá se los den.


Este tipo de situaciones y experiencias se pueden trabajar para sanarlas con la Terapia Emocional que realizo. Si quieres saber más respecto de esta Terapia y cómo te puede ayudar, contáctame a través de la web www.con-cienciaemocional.com o por mail a info@con-cienciaemocional.com


Pamela Jara Gómez

Coach & Terapeuta Emocional

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